Hoy quiero compartir con ustedes una de mis armas secretas para combatir la tristeza, la ansiedad o simplemente despejar mis pensamientos de preocupaciones o tensiones cotidianas, se trata de la jardinería.
¿Sabías que está considerada como un método de meditación activa?. Así es, “jardinear” permite que nuestra mente se centre en la naturaleza, creando un momento de relajación y armonía con el entorno.
Te invito, a que luego de leer este blog, te desconectes de los dispositivos electrónicos y enfoques tu energía en la conexión con la naturaleza, por lo menos cuidando o sembrando una plantita.
El estar al cuidado de una planta o un pequeño huerto en casa, hace que las personas establezcan una conexión directa con la naturaleza, ayuda a desarrollar cualidades como la responsabilidad y la creatividad.
Además, pasar tiempo cuidando las plantas, lejos de preocupaciones de trabajo o problemas familiares, contribuye a mejorar y equilibrar la salud mental porque aumenta, entre otras cosas, la producción de serotonina uno de los neurotransmisores responsables de nuestra estabilidad emocional.
Si hay algo que yo disfruto más que pintar, es sin lugar a dudas la jardinería!. No hay nada más satisfactorio que sembrar una planta y ver como con los cuidados y el amor necesarios poco a poco crece y nos ofrece toda su belleza.
Al igual que la pintura, la jardinería es una forma de canalizar el estrés, la ansiedad y permite además hacer algo de actividad física, sobre todo cuando tienes un patio que requiere trabajo de limpieza y plantas que necesitan riego y poda.
O sea que no sólo trabajamos en beneficio de nuestra mente, sino también de nuestro cuerpo.
No importa si vives en un departamento pequeño, o si tu trabajo demanda mucho de tu tiempo. Comienza con una planta como el cactus que generalmente requiere poco mantenimiento, y poco espacio.
Asegúrate de colocarla en un sitio donde reciba suficiente luz del sol y regarla un poquito cada dos semanas.
Si te animas pudieras hasta sembrar un pequeño huerto en casa, aquí te muestro algunas fotos del mío, comencé con zuquini, brócoli, tomates, albahaca, menta y pimientos, ¡hasta aguacate!
Puedes conseguir las semillas directamente de la planta, por ejemplo, del tomate o el pimiento, poniéndolas a secar antes de sembrarlas, o comprar las que vienen listas para plantar.
La experiencia de cosechar tus propias verduras o frutas es increíblemente satisfactoria.
Y si como a mí te gustan las flores, pues bueno busca tu favorita e inténtalo. A mi me encantan las Rosas, las Pentas, el Papo, y las Chavelitas, como pueden ver en las fotos que les comparto.
Definitivamente tener plantas requiere tiempo y compromiso, después de todo son seres vivos con necesidades específicas, pero te aseguro que lo disfrutarás, ya que aportan paz y alegría a nuestros días!
