
Muchas de las enfermedades mentales que atendemos los psiquiatras lamentablemente no se curan, pero si se controlan, por ende al ser padecimientos crónicos, es esperado que a lo largo de la vida del paciente, y siguiendo el curso natural de la enfermedad, ocurren recaídas, sobre todo si se han presentado eventos estresantes en la vida del paciente, como el fallecimiento de un ser querido, la pérdida del trabajo o de la pareja, problemas de salud y muy importante, la suspensión o toma irregular del medicamento.
Por siglos se pensó que una vez que una persona fuera diagnosticada con una enfermedad mental, el siguiente paso era confinar a una institución para enfermos mentales el resto de sus días.
Fue así como surgieron los manicomios, instituciones que durante siglos fungieron como prisiones para aquellas personas con problemas psiquiátricos, siendo aislados no solamente de sus seres queridos, sino también de cualquier tipo de interacción con el mundo exterior.
No son inusuales las historias de personas que ingresaron a estos centros y terminaron allí el resto de sus días.
A medida que se fueron descubriendo nuevas modalidades de tratamiento para pacientes con condiciones como esquizofrenia, trastorno bipolar, entre otras, además del surgimiento de movimientos socio-políticos, y pro defensa de los derechos humanos, como La Declaración de Caracas el 14 de diciembre de 1990, se propusieron cambios ante la penosa realidad que vivían miles de enfermos mentales en Latinoamérica, poniendo fin a la existencia de hospitales psiquiátricos como única modalidad asistencial.
Desde entonces cada vez son más los hospitales generales que cuentan con salas y servicios de psiquiatría para atender las crisis y recaídas de pacientes con enfermedad mental.
Esto nos lleva a entrar ya en materia sobre el tema del día de hoy, ¿Cuando es necesario hospitalizar un paciente con alguna enfermedad mental?
A continuación una lista de aquellos signos y síntomas que es importante que los familiares identifiquen lo más pronto posible, ya que representan un peligro para la seguridad del paciente y por lo tanto deben ser atendidos en una hospitalización.
- Agresividad hacia objetos, hacia terceros o hacia sí mismo
- Cambios importantes en el patrón de sueño y/o alimentación
- Ideas de muerte o suicidas, además de intentos de atentar contra su vida
- Síntomas Psicóticos: La psicosis es una desconexión o pérdida de contacto con la realidad, las personas pueden experimentar alucinaciones auditivas, visuales, olfatorias, cenestésicas
- Cambios en el comportamiento que puedan significar un riesgo en la seguridad del paciente, como salir a caminar sin rumbo, actividades sexuales sin control, gastos excesivos e innecesarios.
- Efectos secundarios del tratamiento que puedan poner en peligro la vida del paciente, tales como: fiebre, rigidez, vómito o diarreas incoercibles.
La decisión de hospitalizar a un paciente siempre genera angustia en la familia, sin embargo en la gran mayoría de los casos las crisis se resuelven en una o dos semanas.
Para tratar de prevenir una hospitalización, lo más recomendable es reconocer tempranamente los signos y síntomas de una probable recaída, mantener estilos de vida saludables, buena adherencia al tratamiento y comunicación constante con su médico.