La ira es una emoción humana, tan elemental como lo es felicidad, la tristeza, la ansiedad o el miedo. Estas emociones están ligadas a la supervivencia básica y se han modificado a lo largo de la evolución de los seres humanos.
La ira está relacionada con la respuesta de lucha, huida del sistema nervioso simpático; prepara a los humanos para pelear, pero esto no necesariamente significa lanzar golpes. Sino defenderse para subsistir.
Desde luego, la ira que se moviliza con demasiada facilidad o que es desproporcionada al evento que la desencadena puede provocar daños a la salud física y emocional. La liberación prolongada de las hormonas del estrés, que acompañan a los episodios de ira, (principalmente cortisol), pueden provocar la destrucción de neuronas, las células nerviosas, en aquellas áreas del cerebro implicadas en el juicio y la memoria a corto plazo.
Después de conocer esto, ¿Estás listo para aprender a controlar tu ira? Aquí compartimos 7 consejos para el manejo de la ira según Mayo Clinic.
- Piense antes de hablar
En el calor del momento, es fácil decir algo de lo que luego te arrepentirás. Tómese unos minutos para ordenar sus pensamientos antes de decir algo, y permita que otras personas involucradas en la situación hagan lo mismo.
- Una vez que esté tranquilo, exprese su enojo
Cuando pueda pensar con claridad, exprese su frustración de una manera asertiva, sin confrontaciones. Comunique sus preocupaciones y necesidades de forma clara y directa, sin herir a los demás ni tratar de controlarlos.
- Haga ejercicio
La actividad física puede ayudar a reducir el estrés que genera el enojo. Si siente que su ira se intensifica, salga a caminar o corra a paso ligero, o dedique algún tiempo a realizar otras actividades físicas agradables.
- Tómese un descanso
Los tiempos de espera no son solo para niños. Tómese breves descansos durante los momentos del día que tienden a ser estresantes. Unos momentos de tranquilidad pueden ayudarlo a sentirse mejor preparado para manejar lo que se avecina sin irritarse o enojarse.
- Identificar posibles soluciones
En lugar de concentrarte en lo que le enojó, trate de resolver el problema en cuestión. ¿La habitación desordenada de tu hijo te vuelve loco? Cierre la puerta. ¿Tu pareja llega tarde a cenar todas las noches? Programe las comidas más tarde en la noche o acuerde comer solo algunas veces a la semana. Recuerde que la ira no solucionará nada y solo podría empeorarlo.
- Haga las declaraciones en primera persona
Para evitar criticar o culpar, lo que podría aumentar la tensión, use declaraciones en “yo” para describir el problema. Sea respetuoso y específico. Por ejemplo, diga: “Me molesta que te hayas ido de la mesa sin ofrecerte a ayudar con los platos” en lugar de “Nunca haces las tareas del hogar”.
- No guarde rencor
El perdón es una herramienta poderosa. Si permite que la ira y otros sentimientos negativos desplacen los sentimientos positivos, es posible que se vea consumido por su propia amargura o sentimiento de injusticia. Pero si puedes perdonar a alguien que te enfureció, ambos podrían aprender de la situación y fortalecer tu relación.
