Toda mi vida he sentido especial interés por las artes, particularmente por la pintura.
Recuerdo que en el año 2008, después de terminar mi formación como psiquiatra decidí, sin previa instrucción, tomar un lienzo, un pincel, unas cuantas pinturas acrílicas y expresar así con formas y colores mis sentimientos.
Desde entonces he pintado al menos un cuadro por año. Ha habido años muy productivos, otros no tanto, pero sin lugar a dudas, desde hace 13 años la pintura se ha convertido para mi en una forma de expresión y a veces en una válvula de escape para las preocupaciones cotidianas.
Las razones por las que comparto este aspecto sobre mi vida, son, en primer lugar, porque estoy convencida de que el camino a la sanción física y emocional depende de mucho más que un medicamento. Si bien es cierto que soy la primera en defender la utilidad de los psicofármacos en tratar enfermedades mentales, debo ser honesta y reconocer que también hay muchas otras vías que ayudan a lograr la sanidad del cuerpo y el alma.
El otro motivo para hablarles de mi experiencia con la pintura, es porque a través de mi interés por el arte conocí la biografía de uno de mis pintores favoritos, Vicent Van Gogh. Un personaje inmensamente complejo, con una vida de mucho sufrimiento, pero a la vez con una capacidad increíble de comunicar por medio de sus obras.
Parte del sufrimiento que Van Gogh experimentó durante su vida, se debió a una enfermedad mental de la que mucho se ha especulado sobre el diagnóstico. Psiquiatras y neurólogos que han analizado los detalles de su biografía, en especial las cartas que el pintor escribía a
su hermano Theo, consideran que existen criterios suficientes para pensar que Van Gogh padecía de Trastorno Bipolar.
El lamentable incidente de la oreja mutilada (aún se discute si efectivamente fue una automutilación o si Gauguin, en medio de una discusión le amputó la oreja artista), los años de internamiento en instituciones para enfermos mentales, y finalmente su muerte por suicidio con un arma de fuego, son sin lugar a dudas fuertes indicadores de inestabilidad emocional.
Hablemos un poco sobre el Trastorno Bipolar, antes llamado psicosis maniaco depresiva. Es una enfermedad mental, que se caracteriza por una alteración del estado de ánimo. Es bastante frecuente, afecta alrededor del 4 a 6% de la población mundial y tiene un curso crónico y recurrente, es decir, no tiene cura y el paciente presenta múltiples recaídas a lo largo de su vida.
Se caracteriza principalmente por la alternancia de estados o fases depresivas y estados o fases de manía o hipomanía.
Mundialmente se ha clasificado esta patología en Trastorno Bipolar tipo 1, cuando el paciente experimenta episodios de manía y depresión, y Trastorno Bipolar tipo 2, cuando existe una fase de depresión alternada con hipomania.
Detengamonos por un momento a explicar más sobre las diferentes fases, y los tipos de trastorno bipolar para poder reconocerlos. En primer lugar, ¿Cómo son las fases maniaca o hipomaniaca del trastorno bipolar?
Primeramente es importante que aclaremos que para ser diagnosticado con trastorno bipolar, una persona debe haber experimentado al menos un episodio de manía o hipomanía a lo largo de su vida.
Para hablar de episodio de manía, el estado de ánimo elevado, expansivo o irritable debe durar al menos una semana y estar presente la mayor parte del día, casi todos los días. En cambio para hipomanía, el estado de ánimo debe durar al menos cuatro días consecutivos y estar presente la mayor parte del día, casi todos los días.
Los síntomas para manía e hipomanía son los mismos, sin embargo la intensidad y duración de estos es menor en las fase de hipomanía como ya mencionamos anteriormente, las personas pueden incluso continuar con sus actividades cotidianas, a diferencia de la manía, en donde existe un total descontrol en la vida del paciente.
Durante este período, tres o más de los siguientes síntomas deben estar presentes y representar un cambio significativo del comportamiento habitual:
- Autoestima elevada o sensación de grandiosidad.
- Disminución de la necesidad de dormir.
- Mayor locuacidad.
- Pensamientos acelerados.
- Distractibilidad.
- Aumento de la actividad dirigida a un objetivo o agitación psicomotora.
- Participación en actividades riesgosas, por ejemplo, compras desenfrenadas, conducta sexual promiscua.
¿Cómo es la fase depresiva del trastorno bipolar?
La fase depresiva del trastorno bipolar se caracteriza por un episodio depresivo mayor que resulta en un estado de ánimo deprimido o pérdida de interés o placer en la vida.
El Manual de diagnóstico para las enfermedades mentales, conocido por sus siglas en ingles DSM-5, establece que una persona debe experimentar cinco o más de los siguientes síntomas en dos semanas para ser diagnosticada con un episodio depresivo mayor:
- Estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días
- Pérdida de interés o placer en todas o casi todas las actividades • Cambio significativos en el apetito (aumento o diminución), y el peso corporal
- Participar en movimientos sin propósito, como caminar por la habitación
- Fatiga o pérdida de energía
- Sentimientos de inutilidad o culpa
- Disminución de la capacidad para concentrarse, o indecisión • Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin un plan específico o intento de suicidio
Habiendo explicado como son las distintas fases de esta enfermedad podemos clarificar entonces sobre los dos tipos de trastorno bipolar que citamos antes:
- Trastorno bipolar I. ha presentado al menos un episodio maníaco que puede estar precedido o seguido de un episodio hipomaníaco o un episodio depresivo mayor. En algunos casos, la manía puede provocar una desconexión de la realidad (psicosis).
- Trastorno bipolar II. ha presentado al menos, un episodio depresivo alternado con un episodio hipomaníaco, pero nunca ha habido un episodio de manía.
¿Están claros ahora estos conceptos de manía, hipomania, depresión, trastorno bipolar 1 y 2?
Volviendo a la vida de Van Gogh, mucho se ha relacionado la creatividad, la genialidad y el talento artístico con el trastorno bipolar. Si revisamos a detalle la biografía del pintor, no será difícil reconocer muchas etapas de oscuridad, tristeza y evidente depresión. Igualmente hay reflejados en su obra épocas de color, luz e increíble productividad.
Aunque se sabe que Van Gogh dedicó menos de 10 años de su vida a la pintura, hoy en día es reconocido como uno de los artistas más prolíficos de su tiempo, llegando a crear mas de 800 obras de arte que se exhiben en los museos mas importantes del mundo, un reconocimiento del que el artista nunca fue testigo.
Para finalizar quiero decirles que esta condición, el trastorno bipolar, a pesar de no tener cura, es tratable. Los medicamentos, la psicoterapia, la psicoeducación, sumados a un estilo de vida saludable, en los que existan espacios para canalizar nuestras tensiones, permiten a las personas tener una vida normal y productiva.
Reconocer los síntomas y buscar ayuda temprana en un profesional de la salud mental, son los primeros paso para lograr la recuperación.
